Decían que los dioses eran un mito. Que los gigantes no eran más que historias contadas alrededor de fuegos agonizantes. Mentían.
Los dioses no están muertos: solo duermen, atrapados en cuerpos mortales, dispersos por el mundo, esperando la chispa adecuada que los despierte. Y mi padre es el más despiadado de todos.
Me crió para obedecer. Para sangrar. Para ser su arma cuando llegara el momento. Ahora me envía a la Universidad Endir, un lugar lleno de linajes antiguos y secretos mortales, para recuperar a Mjolnir, el martillo de la leyenda. Si fracaso, todos los que amo morirán.
Pero Aric Erikson no formaba parte del plan. Es el heredero del enemigo. Distante. Peligroso. Y… la única persona de la que no puedo permitirme enamorarme. Se ha encerrado tras un muro de hielo, pero cuanto más me ordenan desentrañarlo, más difícil se vuelve recordar dónde terminan las mentiras y dónde empiezo yo.
Solo hay una misión que nunca elegí —y un hombre al que jamás debí amar— interponiéndose entre mí y una guerra que decidirá el destino del mundo. Pero si yo soy la chispa, quizá él sea la mecha. ¿Y los dioses? Están a punto de despertar… furiosos.
A finales de 2025, salió Fallen Gods, catalogado desde el principio como un best seller instantáneo, con una edición especial hermosa. Lo puedo entender, todos amamos la idea de un poquitín de mitología nórdica envuelta en las páginas de un romance prohibido, lo que básicamente nos promete la historia en su sinopsis. Excepto que la mitología está diluida y este enemies to lovers, como la mayoría de las historias en la actualidad, de enemies tiene poco y de lovers todo.
Para no perder la costumbre, les diré que la historia cuenta con una calificación promedio de 3.72 estrellas en goodreads, siendo 2.727 la cantidad de personas que valoraron la obra. Desde mi punto de vista, el público ha sido demasiado indulgente.
Abuso de poder, amnesia, ataques de pánico, chantaje, familiares abusivos,intento de asesinato, mafias, maltrato, manipulación, padres abusivos, sangre, situación de rehenes, uso del alcohol, violencia
Fuera de pantalla: Accidente de auto, guerra, pérdida de los padres
Escribir un libro basado en una mitología particular siempre es un tema peliagudo, porque puedes enfrentarte a los fanáticos de esa cultura e inevitablemente salir perdiendo, lo cual siento que ha sido uno de los motivos por los que esta obra me ha disgustado tanto.
La obra está inspirada en la mitología nórdica, la autora aclama tener raíces de esta cultura gracias a su abuelo, quien le contaba muchas historias cuando era niña, las cuáles ella disfrutaba bastante porque la conectaban con su herencia, y eso se puede sentir en muchos aspectos de la novela, es cierto. Por ejemplo, se deja de lado el concepto erróneo del señor bonachón, que lo sabe todo y es súper amable, porque la mitología nórdica, de hecho, nos ha enseñado que no se podía considerar en absoluto un dios benevolente. Era sabio, pero en aras de obtener esa sabiduría, no tenía reparos a la hora de mentir y traicionar.
Aquí, claramente se toma esta característica y es llevada al extremo, pero ese hecho no se siente fuera de lugar, por el pequeño trasfondo que tenemos de fondo: Odín ha puesto a dioses y gigantes a dormir para parar con el ragnarok, mismo que estaba sucediendo fuera de sus términos, solo para volver a iniciarlo una vez tenga las piezas correctas en su lugar, sin importar a quién se lleve por el camino. No sé ustedes, para mí suena muy Odín.
Exagerar las características no está mal, tampoco sería la primera obra que lo hace y tiene éxito, solo tengamos en cuenta los tropecientos libros que Rick Riordan tiene escritos sobre mitología griega, egipcia y, sí, también mitología nórdica. Aunque son libros con bastante humor en el fondo, no dejan de ser entretenidos para aquellos a los que les gusta el tema, porque no cambia por completo la percepción de los dioses. Solo toma sus aspectos y los lleva más allá. Riordan no convierte a Hades en el dios de las flores, sigue siendo el dios del Inframundo, quizás un poquitín demasiado emo, pero se siente como lo que es.
¿Y a dónde voy con todo esto? A que Rachel Van Dyken decidió que además de utilizar la mitología nórdica como inspiración, iba a utilizar a Marvel. Yo no sé cómo explicarles qué cara puse cuando Rey, nuestra protagonista, que en esta historia es hija de Odín, habla de su hermana, Hela. Hermana. Yo me pregunto por qué, de repente, sintió la necesidad de olvidarse que Hela es hija de Loki a pesar de que hasta el momento había intentado construir una historia fiel a la mitología. Si es porque en un libro futuro va a querer emparejar a Loki con un faninsert mío, entonces lo acepto. Bromita.
Algunos me verán como una exagerada gracias a mi reacción. Pero, para mí, esto hace mucho ruido. Es como si la autora, a pesar de todo, intentara utilizar el rasgo mitológico como una simple estética. Como Loki es, según muchas mujeres, y yo me incluyo, una de las representaciones masculinas más fuertes dentro de la ficción, al menos en lo que al universo Marvel se refiere, parecería que la idea de este cambio es mantenerlo disponible para una futura aparición. ¿Loki con hijos? ¡Cómo se les ocurre! Si entre descubrir que Odín no es su verdadero padre y que Hulk casi lo aplasta, no ha tenido tiempo para chicas. El problema no se queda en esa construcción frankensteiniana del mundo, aunque me hubiera gustado, oigan, porque hace años que dejé de leer libros que de antemano sabía que me iban a disgustar, por si alguno me sigue desde entonces.
Esta historia sufre de un síndrome terrible de "libro de romantasy", como me ha dado por catalogarlo hoy que recién he terminado de leer "How to Write Romantasy", de Jenna Moreci, que es la tendencia a que tu libro se desarrolle sobre la tensión sexual entre tus protagonistas, en lugar de hacerlo con un núcleo solido que hable el mundo, los sistemas de magia, tus personajes en su totalidad y, lo más importante, la intención de la historia.
Porque, de nuevo, parece ser que la meta narrativa es únicamente que los personajes principales se líen.
Van Dyken nos ofrece dos puntos de vista, el de Rey y el de Aric, que son bastante similares en tono y monólogo interno, cosa que no paran de hacer con frases rimbombantes, repitiendo hasta el cansancio que se odian, que son peligrosos, pero que son tan guapos y ojalá pudieran escapar a una montaña alejada donde nadie los conociera y pudieran amarse. Excepto que la familia del otro es tan mala, que no pueden hacer eso.
“Her presence is a flame to the cold I can’t escape."
En su calidad de hija (rehén) de Odín, Rey debe ir a la universidad Endir, conseguir la forma de despertar a Aric, que es un gigante dormido, para que él le indique dónde está el martillo de Thor, objeto necesario para la conquista de Odín sobre sus enemigos. Y para esta hazaña en particular tiene una semana, aunque, como les dije, ella y el interés amoroso en cuestión son enemigos acérrimos y no hay forma de que se gane la confianza del chico en tan poco tiempo. Qué bueno que en el fondo se aman, porque si no...
Lo curioso de esta tarea es que, a pesar de que es el mismo Odín quien le encarga la tarea de acercarse a Aric y despertarlo para cumplir con el cometido, Rey todavía tiene cierto temor de que alguien pueda decirle a su padre que se pasea por el campus con el chico, porque como es un mafioso tiene bastantes informantes. Más gracioso aún que Odín le mande un par de mensajes del tipo "me contaron que te estás divirtiendo mucho, eh", porque no sé cómo esperaban que lo despertara sin acercarse al chico.
Agreguemos otra risa al asunto: Aric, como una de las partes que odia, pero que no está obligada por ninguna misión ambigua a acercarse a su enemiga, diciéndole a Rey el día de llegada que por favor lo deje solo y nunca en su vida se acerque a él, solo para tomar la iniciativa de irse a sentar con ella a la hora de la comida, porque supongo que le va la versión romantasy de "mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca", la cual incluye muchos cambios de actitud, pero cero construcción del porqué del cambio. A menos que la justificación pueda hacerse en que ambos son los más guapos del mundo que construye la autora y, por esos obvios motivos, se atraen como polilla a la luz. Cualquier cosa para que la interacción entre los dos pueda ocurrir, porque tenemos páginas contadas, oye.
No es que Reeve, hermano de Aric, futuro cuñado de Rey, mejore mucho las cosas. Es el primero en decirle que se mantenga alejada porque Aric ya ha sufrido demasiado en la vida, pero dos doritos después los envía a los dos juntitos a una prueba de valor, que consiste en pasear juntitos en medio de la noche. Lo positivo, es que tiene valor mitológico. Lo negativo, es que esa misma mañana había decidido que solitos no se podían quedar.
En defensa de Reeve, es el único personaje que me gustó. No solo porque sí que suena de forma genuina como un adolescente millonario que solo piensa en divertirse, sino porque sus conversaciones jocosas, sí que calzaban, sintiéndose naturales, muy diferente a las de los otros personajes. Sacaba el lado ingenioso no solo de Aric, sino también el de Rey, y ustedes no saben lo agradecida que estaba en esos momentos.
Porque la historia peca mucho de melancolía exagerada, monólogos cargados de pesimismo extremo, personajes convencidos de que viven sus tragedias griegas (o nórdicas), mientras el ritmo de la historia no acompaña esa intensidad emocional, haciendo que se sintieran muy vacíos. Reeve rompía con esos trenes de pensamiento y aportaba ligereza, porque no había nada más desesperante que la prota en modo emo, solo para irse de fiesta el segundo siguiente. Si le daba por monologar, de repente, seguía emo. Pero está muy difícil creérselo si está jugando en lugar de acostada en su cama mirando el infinito, o qué sé yo, completando su misión, que define su futuro y el de todos. Ehen't. Sin dar detalle alguno sobre lo que sucede al final de la historia, me gustaría aportar que, para ser una historia que se desarrolla sobre el argumento de una guerra entre los dioses y los gigantes, añadiendo en varias ocasiones que los protagonistas son muy peligrosos por provenir de estas familias enfrentadas y, además, pertenecientes al mundo de la mafia, deja bastante que desear en el terreno de la acción.
Una vez más se premia la relación física de ambos personajes, sobre cualquier otro desarrollo posible, lo que lleva a que los momentos de tensión no románticos no tengan un gran peso en pantalla y se solucionen en un par de párrafos, a pesar de la gravedad de los diferentes asuntos, llegando algunas veces a sentirse como si la autora no quisiera tocar aspectos psicológicos de los personajes, lo que puede ser comprensible si no quería meterse en temas delicados, pero el problema es que desde que decidió introducir estos elementos, ya había asumido la responsabilidad de tratarlos con seriedad, cosa que no hace al trivializar los sentimientos y las consecuencias de las acciones y revelaciones que algunos de sus personajes atraviesan.
En conclusión, en Fallen Gods Van Dyken construye un mundo que aparenta ser complejo, pero que en realidad funciona como un collage de elementos dispersos, logrando que el mundo y sus personajes sean demasiado frágiles y poco memorables.
Lo que en teoría podría haber sido una historia épica sobre las consecuencias de una guerra ancestral, cómo esta repercute en los supervivientes, y cómo la tensión jamás desaparece, termina siendo otro romantasy típico, donde el enemies to lovers falla épicamente en la parte de hacerlos enemies y destaca con panfletos la parte de los lovers, no como una relación sentimental, sino física.
Después de una vida llena de botines y derramamiento de sangre, Viv cuelga su espada por última vez.
La orca, agotada por tantas batallas, planea empezar de cero, inaugurando la primera cafetería de la ciudad de Thune. Pero viejos y nuevos rivales se interponen en su camino hacia el éxito —sin mencionar que nadie tiene la menor idea de qué es realmente el café.
Si Viv quiere dejar atrás la espada y convertir sus planes en realidad, no podrá hacerlo sola.
Pero las verdaderas recompensas del camino inexplorado son los viajeros que encuentras en él. Y ya sea unidos por magia ancestral, un pastel hojaldrado o una taza recién preparada, podrían convertirse en compañeros, familia, y algo más profundo de lo que jamás habría imaginado.
Seguramente han escuchado en algún lugar que este es el libro cozy por excelencia. No puede faltar en ningún listado de bookfluencers sobre el tema, y GoodReads se encarga de recomendarlo (por no decir meterlo por los ojos) en cada ocasión. Así, a través de verlo en un millón de recomendaciones de los marcapáginas de la aplicación, llegué a la conclusión de que tenía que leerlo, para ver si esa media de 4.04 que tiene (327.691 ratings) era fiel a la historia, o solo hay demasiado hype. Mi veredicto: Es cómodo, pero no es nada más. Quizás demasiado cómodo.
Este libro contiene los siguientes posibles triggers y temas: Incendio.
Los libros reconfortantes han ido tomando fuerza en el mundo literario desde hace un tiempo. Hoy día, cualquier género puede tener un libro cozy. Desde el misterio, hasta el horror, por supuesto que el romance y, los más populares, por alguna razón, son los de fantasía, quizás porque de por sí son el mayor escape del mundo real.
Y yo entiendo el interés. Porque también soy una persona que sale de un día extenso de trabajo a querer relajarme, leer pequeños fragmentos de vida de seres que tal vez no existen, pero que tienen los mismos sueños que yo, y que los logran de forma maravillosa, sin sufrir en el camino. Vamos, realmente te saca del mundo real y te embarca en la creencia de que todo podría ser maravilloso, todos amables, y que los planes podrían no fracasar.
No por eso la trama de la obra no es significativa, pues también hay interés en que los personajes aprendan a aceptarse, a amarse, a cambiar pequeños hábitos que los lastiman, por más pequeños que sean. No se trata de grandes tragedias ni de giros devastadores, sino de cambios sutiles, cotidianos, profundamente humanos. Y quizás ahí radica gran parte de su encanto: en recordarnos que la transformación no siempre duele, y que también es válido sanar con suavidad.
Esa es la historia que encontramos en Legends & Lattes. Viv es una mercenaria retirada que tiene un sueño muy simple: abrir su propia cafetería. Todo le va viento en popa, porque tiene los ahorros de distintos botines, además, la primera empleada que contrata es una genia de los negocios, y, aunque nadie conoce el café, a todos les encanta una vez que lo prueban. El éxito llega rápido, casi sin tropiezos, como si el universo entero conspirara a favor de ese pequeño local que huele a pastel recién horneado.
Y si yo estaba un poquito resentida mientras leía, es porque llevo tres años sosteniendo mi propia idea de cafetería, dándole forma en la cabeza, soñándola con detalle, y aún no tengo el capital suficiente para hacerla realidad. Tal vez por eso la lectura se siente tan cómoda como punzante: porque reconforta imaginar un mundo donde los sueños se concretan con facilidad, pero también deja ese leve sabor a comparación inevitable, a realidad que no avanza al mismo ritmo que la ficción.
No voy a mentir: la historia sí presenta un par de conflictos. Hay tensiones, amenazas leves y hasta una mafia local que controla parte de la ciudad. Viv, en su calidad de ex mercenaria curtida en batallas reales, no está particularmente dispuesta a pagar por “seguridad”. Su idea de empezar de nuevo incluye algo muy concreto: avanzar a su propio ritmo, sin deberle nada a nadie y sin volver a vivir bajo las reglas impuestas por otros.
El pequeño gran problema de toda esta subtrama es la forma en que se resuelve. Porque, al final del día, la mafia se neutraliza, si es que puede llamarse así, con pasteles, galletas y buena repostería. Y claro, el mensaje es simpático, incluso entrañable dentro de la lógica cozy del libro, pero no deja de ser inevitable levantar una ceja. ¿Ustedes se imaginan yendo a decirle a los mafiosos de su ciudad que no van a pagar ni un peso, que todo se va a arreglar con dulces, y que o se ponen felices con una bandeja de galletitas o pierden?
Otros conflictos, quizá más interesantes y mucho más humanos, incluyen la propia percepción que Viv tiene sobre sí misma y su dificultad para conectar con otras personas. Después de años viviendo en condiciones duras, marcadas por la supervivencia constante y la violencia normalizada, a Viv le cuesta permitirse algo tan simple como la comodidad. No solo la suya, sino también la de quienes empiezan a rodearla. Aprender a quedarse, a crear rutinas, a preocuparse por los pequeños detalles que hacen la vida más amable, se convierte en un proceso silencioso pero significativo.
Y, en el fondo, todo esto es bastante bonito si uno se detiene a pensarlo. Hay una ternura particular en ver a alguien que ha pasado tanto tiempo resistiendo aprender, poco a poco, a descansar.Este arco emocional tenía el potencial de ser uno de los puntos más fuertes de la novela, el verdadero corazón de la historia. Sin embargo, aunque se le da cierta relevancia, se siente apenas esbozado, como una idea que pasa rápido para no incomodar el tono ligero del relato. Con un poco más de tiempo en pantalla, con más espacio para que Viv se confronte consigo misma y con lo que significa dejar atrás una vida de dureza, este conflicto habría podido resonar con mucha más fuerza y profundidad.
Al final del día, siento que es una historia bonita, sí, pero también fácilmente olvidable. No porque esté mal escrita o carezca de encanto, sino porque nunca se atreve a ir más allá de la superficie. La novela parece estar más interesada en construir una estética agradable, en ofrecernos un estilo de vida idealizado, más que en permitirnos conectar de verdad con sus personajes. Estos terminan sintiéndose planos, casi bidimensionales, definidos apenas por dos o tres rasgos muy claros, sin que se explore mucho más su pasado, sus contradicciones o sus aspiraciones a largo plazo.
Porque sí, Viv quería abrir una cafetería exitosa y lo logra, pero ¿qué viene después? ¿Qué hay para ella, o para los demás, más allá de mantener el negocio a flote día tras día? La historia no parece interesada en responderlo. Da la sensación de que el sueño, una vez alcanzado, se convierte en un punto final en lugar de un punto de partida. Trabajar todos los días, en un entorno cómodo y amable, parece ser la aspiración máxima, y cualquier inquietud más profunda queda fuera del encuadre.
Habría sido interesante dejar pequeñas ventanas abiertas hacia algo más, deseos futuros o conflictos que hicieran a los personajes sentirse vivos más allá de la cafetería, que, si bien es punto de reunión al inicio, parece que nunca pudiera superarse. Sin ellas, la historia cumple su función de reconfortar en el momento, pero se disuelve con la misma rapidez con la que se termina la última taza de café.
Con todo esto, no quise decir que no recomiendo la historia, nada más alejado de la realidad. A mí también me pareció muy linda y magníficamente escrita. Si bien es una obra sencilla, que no profundiza en muchos temas problemáticos y que, por el contrario, puede relajar un montón con la calidez de su narración, sigue siendo perfecta para cuando una se quiere relajar un poco y dejar un poco los temas complejos.
Eso sí, importante no entrar esperando algo que les cambie la percepción del mundo.
Descubre un misterio de asesinato especulativo, de humor oscuro, de una nueva y emocionante voz literaria, perfecto para fans de Good Omens y Lucifer.
La gente tiene muchas ideas sobre la Muerte, y la peor de todas es la de un esqueleto envuelto en un saco negro con forma de papa. Si tiene suerte, lleva una guadaña. Pero ella es solo una mujer haciendo su trabajo, y lo hace muy bien.
Hasta que se toma un descanso para vivir como humana y todo se viene abajo. Alguien está matando personas fuera de su calendario (bueno, todavía no… al menos) y, gracias al suplente que dejó a cargo, ahora depende de ella arreglar las cosas.
Con la ayuda de su santurrona hermana, la Vida, y un encantador (y sexy) parasitólogo, la Muerte deberá detener al asesino antes de que sea demasiado tarde. Siempre y cuando logre superar su mayor desafío hasta ahora: la burocracia humana. ¿Quién mejor para investigar un asesinato que la propia Muerte?
Recibí un ARC por parte de Netgalley a cambio de una opinión honesta
Dapunt es una autora británica, en el 2023 participó como finalista con su primera y única novela hasta la fecha, Death and other Occupational Hazards, motivo de esta entrada, por el Comedy Women in Print Prize. La novela fue finalmente publicada en el 2025 con el mismo título y este año, 2026 vuelve al mercado con esta nueva portada roja, que pega de forma fenomenal con lo que es la historia y la impresión que todos tenemos de la muerte, porque todo nos entra por la portada, je, je. Con una media de 3.83 estrellas en goodreads, y 1236 ratings, por una vez puedo decir que estoy de acuerdo con la opinión general sobre la historia.
Este libro contiene los siguientes posibles triggers y temas: cambio climático, depresión, intento de asesinato, mafia italiana, muerte animal, procedimientos médicos, sangre, uso de armas y violencia.
Fuera de pantalla: Envenenamiento y pérdida de personas de la familia.
Para ser mi primer libro del 2026, creo que inicié con buen pie.
¿QUÉ HAY DE LA PROTA?
Cuando conocí a la Muerte, de ahora en adelante Delara, porque así se hace llamar en su cuerpo humano, pensé de forma inmediata en Elle Woods, de Legalmente Rubia (Legally Blonde), pues son dos mujeres muy capaces, dentro de ámbitos legales que piden mucha seriedad y a las que les encanta vestir de colores vibrantes, a pesar de ello, lo que suele molestar a muchos. Delara, deja temporalmente su trabajo como la muerte para trabajar en un despacho de abogados dedicado a los crímenes violentos, vistiendo, por supuesto, sacos de plumas de color amarillo chillón, ropa de lentejuelas, sandalias llenas de margaritas, y otros. Sus compañeros no pueden evitar comentar en su ropa, pero eso no la disuade de llevar su estilo propio.
Como protagonista, Delara me ha gustado bastante. Es relajada, honesta y tiene esa facilidad para tomar decisiones absurdas que solo les corresponden a protas de historias que pretenden ser graciosas. Es una mujer antigua, obvio, y sabe bastantes cosas, por lo general relacionadas a cuántas muertes ha causado una cosa extraña.
Pero en cuanto a sentirse o comportarse como una entidad con millones de años, me ha quedado debiendo demasiado. Ella no utiliza ni una sola palabra que no sea moderna y, vamos, eso hubiese estado muy gracioso, con ella intentando mantener conversaciones con una serie de expresiones de distintas épocas mezcladas, solo porque tiene mucho contacto con almas, pero en realidad no ha vivido ninguno de esos periodos como tal. Sin embargo, podría decir que es la única queja que tengo de ella.
¿Y LOS OTROS PERSONAJES?
Encuentro fascinante cada vez que utilizan la religión o la mitología para crear humor. Me sucedió con Percy Jackson cuando solo era una adolescente, me encantó con TJ Klune cuando quiso escribir Blasphemy y su secuela, y no puedo decir que aquí me haya decepcionado, pues sería una mentira en toda regla.
Dios es Dios, pero también es Zeus y todos los otros seres que te puedas imaginar y, como cabría de esperarse, en su magnífico Plan, si tan solo existe uno, tira a todo el mundo a situaciones incómodas, haciendo que se resientan con él, como es el caso de Jesús, el enlace de humanos, que lleva en unas merecidas vacaciones más de dos mil años, desde la última vez que El Jefe lo mandó a convivir y lo crucificaron sin que él moviera un solo dedito para impedirlo. Ahora es modelo para shampoo.
La Vida es un personaje muy gracioso, siendo la contraparte de su hermana. Donde Muerte es locura, Vida es cordura, y si una de ellas tiene un humor ácido, la otra será por completo lo opuesto. Esto genera una tensión bastante interesante a lo largo de la historia, que considero muy bien lograda, porque al final de cuentas así son los hermanos: polos opuestos que un día se abrazan, al otro se quieren asesinar, y al final de los tiempos se aman demasiado y darían su vida el uno por el otro. Otro personaje relevante es el interés amoroso de Delara, Marco, quien toma importancia hacia la mitad de la novela. Siendo sincera, su participación no me gustó tanto, no por el personaje en sí, sino porque considero que el romance no era ni debió ser nunca un punto relevante en la historia, pues distrajo la atención del tema principal y no hubo mucha química, a mi parecer.
Y ESO, HABLEMOS DEL ROMANCE
Si tiene algo a su favor es que nos libramos del muy típico amor a primera vista. Desde el principio se nos indica que Marco es guapo, pero Delara es un ser antiguo, ha visto muchas personas guapas en su existencia y, por supuesto, no se iba a dejar deslumbrar por una carita italiana.
En su lugar, nos presentaron encuentros que, si bien se sintieron un poco forzados, hicieron que su relación se sintiera mucho más orgánica en su desarrollo. La autora logró que Marco se sintiera como un punto de apoyo al que Delara podía recurrir, si bien no por tiempo de conocerse, al menos porque fue de las pocas personas que la trató todo el tiempo con amabilidad y, cuando una está sola en un sitio, por muy Muerte que sea, necesita ese punto de recarga, para recobrar fuerzas y volver a levantarse.
Por eso mismo, considero que Marco no debió pasar a ser un interés amoroso. Desarrollar una relación de amistad se hubiese sentido mucho más fuerte y natural. Delara se encontraba en una situación vulnerable en el que solo él y sus dos mascotas fueron esa fuente de apoyo, así que no es mi cosa favorita en la novela.
ADEMÁS, YA HABÍA MUCHOS TEMAS PARA ABARCAR
Comedia. Misterio. Fantasía urbana. Mezclar todo eso ya es un montón de cosas, aunque no lo parezca. Agrégale un romance. Y todo en menos de 400 páginas. Por supuesto que, tarde o temprano, alguna de esas vertientes se quedaría relegada, pues no se puede mantener todo.
Así que, cuando se nos dice que el apocalipsis puede llegar en cualquier segundo por culpa de las muertes no planeadas que se están registrando y la reacción de Delara es ir a comer pasta junto a Marco, no pude evitar pensar que ese era justo el momento es que se demostraba mi punto: no abarques tanto, así no metes la pata. ¿O no hagas que tus consecuencias parezcan tan drásticas o absolutas si no vas a ir a resolver el problema en los cinco segundos siguientes? Cualquiera de las dos podría funcionar.
ES UN FINAL PREDECIBLE, PERO NO POR ELLO MALO.
Si les digo la verdad, me ha gustado muchísimo el final.
Las decisiones de Delara me parecieron coherentes con su personalidad, y digo esto como persona que detesta los finales donde las decisiones no pesan y no tienen consecuencias.
Fue obvio quién era el responsable, perosus motivos me parecieron, aunque no justificables, bastante legítimos, pues responde a la salud mental del personaje y, al final, una se pregunta si en estos mundos fantásticos, donde los seres inmortales parecen no tener descanso, como la Vida, la Muerte, el mismo Dios o el Diablo, con tanto peso encima y sin acceso a un buen psicólogo, no deberían haber acabado ya con la humanidad. Pregunta random, pero sincera.
En conclusión, Death and Other Occupational Hazards es una novela encantadora, caótica y entretenida, con una protagonista carismática y un humor que sabe jugar bien con lo divino y lo humano, aunque a veces intente abarcar más de lo que puede sostener. No es perfecta, pero sí una lectura disfrutable, con decisiones que pesan, un final satisfactorio y la sensación constante de que, con un poco menos de romance y un poco más de foco en el misterio, podría haber brillado mucho más. Por lo tanto, me atrevo a recomendarla.
Someone has been stealing Christmas’s joy, and there’s only one clue to the culprit—a single shamrock.
With Coal busy restructuring Christmas—and their dad now having a full midlife crisis in the Caribbean—Kris volunteers to investigate St. Patrick’s Day. His cover: an ambassador from Christmas to foster goodwill. What could go wrong?
Everything, it seems. Because Prince Lochlann Patrick, Crown Prince of St. Patrick’s Day, happens to be the mysterious student that Kris has been in a small war with at Cambridge. They attempt to play nice for the tabloids, but Kris can’t get through one conversation without wanting to smash Loch’s face in—he’s infuriating, stubborn, loud, obstinate, hot—
Wait—hot?
Kris might be in some trouble. Especially when it turns out that the mystery behind Christmas’s stolen magic isn’t as simple as an outright theft. But why would a Holiday that Christmas has never had contact with, one that’s always been the very basis of carefree, want to steal joy? Can a spare prince even hope to unravel all this, or will Kris lose something way more valuable than his Holiday’s resources—like his heart?
En el 2024 se hizo más o menos popular una historia que recordaba mucho a Red, White and Royal Blue, excepto que los protagonistas eran el príncipe de la navidad y el príncipe de Halloween, esa obra fue el primer libro de lo que en este año se convirtió en una serie, al salir la historia de uno de los personajes secundarios, pero más queridos de esa obra, Kris, el otro príncipe de navidad, quien ahora estaría en su propia aventura para salvar la navidad, lo que implica enamorarse del príncipe heredero de San Patricio. Con una media de 4.31 estrellas y más de 10.000 personas opinando sobre esta historia, podría decirse que logró su objetivo como secuela, teniendo una recepción increíble por parte del público al que está dirigido.
Este libro contiene los siguientes posibles triggers: ataques de pánico, abuso de niños, padres abusivos, familiares abusivos, uso de alcohol.
Mi opinión corta, en cuanto lo terminé, fue algo así: entre más pienso en la historia, más me disgusta.
Pero aquí vengo a desglosar. Así que, por qué me disgusta.
LA ESCENCIA DE LOS PERSONAJES ES MUY DISTINTA
En el primer libro, Kris se presentó como el personaje sensato del dúo de hermanos.
Seguía las reglas con rigor porque su objetivo no era solo cumplirlas, sino demostrar que podía ser un buen hermano menor, alguien que no pusiera en riesgo la reputación de su festividad, sobre todo considerando que el hermano mayor —heredero y todo— sí solía causar problemas. Kris era el contraste perfecto: prudente, consciente en el uso de su magia y, más que nada, un embajador impecable. Sabía hablar, sabía comportarse, sabía representar.
Y, claro, todos entendíamos que detrás de esa fachada había represión.
Sabíamos que le costaba mostrarse tal cual era, que cargaba expectativas ajenas y que había partes de él mismo que prefería esconder. Pero, aun así, su esencia seguía siendo la de un chico dulce, un joven que adoraba fastidiar cariñosamente a su hermano mayor y que jamás habría hecho algo que dañara su festividad.
Pero en esta nueva entrega, es como si alguien hubiera cambiado las etiquetas de los personajes.
Kris y su hermano parecen intercambiar papeles. Todo lo que antes hacía Coal —ser impulsivo, frívolo con la magia, imprudente al hablar— ahora lo hace Kris, incluso en situaciones donde su rol como embajador debería haberlo frenado. Y vamos, eso molesta, porque no es un crecimiento, ni una crisis (aunque sí pasa por varias crisis el niño), ni un arco de personaje: simplemente parece otro personaje usando el mismo nombre.
LOS NUEVOS PERSONAJES NO DAN LA TALLA
Algo que disfruté muchísimo del primer libro fue la dinámica entre Coal y Hex. Eran polos opuestos en el mejor sentido: chocaban, se complementaban, tenían química narrativa y emocional. Su interacción era graciosa, tierna, y generaba un interés genuino por saber más de ellos.
Eran personajes diferentes, sí, pero coherentes, con motivaciones claras y personalidades definidas. Se sentían vivos.
En contraste, los nuevos personajes de esta entrega no logran sostener el mismo nivel, especialmente Lochlann, que en teoría debería ser una pieza clave de la historia al fungir como interés amoroso de Kris.
Lochlann no resulta un personaje atrapante. No se siente bien desarrollado ni particularmente distinto de otros secundarios de fantasía romántica. Más que aportar capas o complejidad, sus actitudes parecen limitarse a igualar la imprudencia de Kris, entrar de lleno en un tropo de “del odio al amor” sin suficiente construcción, y manejar “todo bajo cuerda” en su festividad para demostrar, muy de vez en cuando, que no es completamente un imbécil.
Las hermanas de Lochlann son bastante irrelevantes en la historia en sí misma, más allá de puntos de apoyo ocasionales, y un pequeño indicio de que una de ellas podría tener una relación con Iris, la mejor amiga de Kris y Coal, por lo que no descarto que tengamos alguna vez un tercer libro en la serie para desarrollarlo más allá de una noche de fiesta.
EL ABUSO NO ES NORMALIZADO, PERO TAMPOCO CASTIGADO
Esta serie aborda de forma constante —y bastante explícita— las dinámicas familiares disfuncionales. El problema no es que lo haga, sino qué decide hacer con ellas.
La madre de Kris y Coal los abandona cuando apenas eran niños. Años después, mantiene contacto solo para victimizarse: se queja de que sus hijos no la buscan, de que no forman parte de su vida, ignorando por completo que ella era la adulta responsable y que fue quien los dejó atrás. La obra expone claramente esta actitud como dañina, pero nunca la confronta de forma real ni le asigna consecuencias.
En el libro anterior, el padre de ambos es amonestado en su rol como Rey de la Navidad cuando se revela su carácter tiránico. Sin embargo, en esta entrega, tras años de abuso verbal y psicológico hacia sus hijos, además de sus comportamientos nocivos hacia otras festividades, su resolución es marcharse en busca de su exesposa, abandonándolos una vez más. No hay reparación, no hay rendición de cuentas ni una reflexión profunda sobre el daño causado, ni siquiera alguien ajeno a sus hijos hablando de lo mal que estuvieron sus acciones. Simplemente desaparece, como buen político corrupto, y dicha desaparición funciona más como una evasión que como un castigo, pues él no lamenta nada de lo ocurrido.
“I altered my whole being into shapes that fit voids in everyone else’s lives so they’d stay, so my life would look perfect, so I wouldn’t be alone again. But I never asked myself what shape I wanted to take.”
Algo similar ocurre con el tío de Lochlann, el antagonista de esta historia y el único familiar adulto que Loch y sus hermanas tienen. Él se aprovecha de la festividad para absorber toda la magia para sí mismo, descuida por completo su función de mantenerla próspera y, además, ejerce abuso psicológico constante sobre ellos. A pesar de la gravedad de sus acciones, las consecuencias que enfrenta son mínimas o inexistentes, al menos en proporción al daño infligido.
Y aquí está el punto central:
el abuso no se presenta como algo aceptable, pero tampoco se castiga.
Como lectores, reconocemos que estas conductas son dañinas, incluso traumáticas, pero se queda a medio camino. No hay justicia narrativa, ni reparación emocional, ni un cierre que valide el sufrimiento de los personajes.
Y BUENO, EL TÍO DE LOCHLANN TAMPOCO ES UN GRAN VILLANO, ¿SABEN?
El antagonista de esta historia tampoco logra destacar.
Su problema principal es simple pero grave: carece de una motivación real. Es malo porque sí, porque puede. Trata mal a sus sobrinos porque tiene poder sobre ellos, no porque exista un conflicto interno, una ideología o siquiera una ambición bien planteada que lo respalde.
En teoría, su objetivo es reinar sobre la festividad de San Patricio. Sin embargo, sus acciones contradicen constantemente ese supuesto deseo. No hace nada por mantener viva la festividad, no organiza actividades, no procura la felicidad de los humanos —factor clave para que la magia de estas celebraciones exista dentro del sistema de magia del mundo— y, aun así, utiliza la suerte que genera la festividad únicamente para invertirla en sus negocios personales y volverse millonario.
Esto lo vuelve no solo un villano plano, sino uno incoherente con las reglas del universo. Si la magia de las festividades depende de la alegría humana, resulta absurdo que un antagonista que desea conservar el poder ignore por completo el motor que lo sostiene.
De hecho, desde una lógica interna, darle el control a Lochlann desde el inicio habría sido la mejor decisión posible. Lochlann habría mantenido la festividad próspera, asegurando un flujo constante de magia, y aun así le habría permitido a su tío quedarse con una parte para invertirla en sus negocios, si eso era lo que realmente quería. Era una solución sencilla, funcional y beneficiosa incluso para el propio antagonista.
Pero no.
Elige tomar decisiones torpes y cuestionables, no porque sean estratégicas o trágicas, sino porque la historia lo necesita así. Y,al final, todo se resume a lo mismo: puede hacer lo que quiera porque nunca enfrenta consecuencias reales.
OTRO AMOR A PRIMERA VISTA DISFRAZADO DEL TROPO DE RIVALES A AMANTES
Kris y Lochlann se conocen en circunstancias bastante interesantes.
En la universidad, Kris reserva un salón de estudio. Pero, al llegar, encuentra que está ocupado por Lochlann, a quien le pide que se retire con amabilidad. Este decide ignorarlo, por lo que Kris decide utilizar la magia de la Navidad para darle una lección. Resultado desproporcionado: Lo humilla públicamente sin saber que es el príncipe de San Patricio.
Esta decisión impulsiva por parte de Kris, hace que las personas se cuestionen la capacidad de Loch para ser el heredero de su festividad, como si las decisiones de otros tuvieran que ver con su competencia personal.
Y, aun así, desde ese primer momento, la tensión no es de enemistad real, sino de atracción evidente. La mitad de las pullas que se lanzan funcionan solo para subrayar lo atractivos que se encuentran mutuamente.
Pero nos tenemos que creer que ellos se odian, eh.
Su relación, en todo caso, no me parece convincente.
Lochlann es antipático la mayor parte del tiempo, rebaja a Kris con sus palabras y lo hace sentir humillado de forma constante. La historia intenta justificarlo al decir que es irlandés y esa es su forma de coquetear. Pero, en lo personal, ser un imbécil, sin importar tu país o tus traumas, nunca me ha parecido una buena forma de demostrar interés romántico.
Kris no está en una mejor posición, pues, aunque se arrepiente de la broma de mal gusto por solo un cuarto de estudio, su orgullo herido le lleva a tomar decisiones muy cuestionables en cuanto a cómo se comporta. De nuevo, no es una decisión que ayude a empatizar con la pareja.
Decir que toda la rivalidad al amor sucede en el transcurso de una semana no es exagerar. Es el tiempo real de la novela. Y, lamentablemente, no es lo que busco en un libro cuyo único tema para ofrecerme es el romance. Le falta desarrollo a la relación, le falta alma, tensión real y profundidad emocional.
“You aren’t an awakening. You’re the whole dawn. And I can’t believe I ever thought I’d seen the sun before you.”
LA MAGIA DE REALEZA SE ROMPE DE FORMA CONSTANTE
Hagamos un énfasis especial en que estos personajes son príncipes de festividades. Desconocidos para el mundo mortal, sí. Pero todavía con una reputación para mantener y prensa que les sigue de forma constante para las revistas de chismes en el sistema mágico de su mundo.
Pero, por alguna razón, son las personas menos dignas que encuentro.
Podría decirse que tiene más gracia y decoro un NPC.
Kris se presenta a las actividades oficiales como embajador de la Navidad con camisetas con frases de doble sentido. Es más, la de la portada del libro dice "kiss my snowballs". Y sí, sale así, sin ironías ni consecuencias.
Esto resulta aún más absurdo cuando el propio texto establece que Kris cuenta con un equipo encargado de diseñar su imagen pública y escoger su vestuario para representar adecuadamente a su festividad. Se supone que hay protocolo, criterio y estrategia detrás de cada aparición. Pero, por alguna razón, ese equipo decide que la mejor opción no es una corbata con copos de nieve, ni un suéter elegante, ni algún símbolo festivo… sino camisetas sugestivas.
Decisiones narrativas, entonces. Se pone en duda la capacidad de Lochlann debido a una broma ajena a sus decisiones, que no hace referencia a su personalidad o a su competencia como heredero; pero al mismo tiempo nadie crítica las elecciones estéticas de Kris, aunque las decisiones sobre la ropa sí que tienen que ver con gustos y personalidad. Interesante. No en el buen sentido.
Para resumir lo ya dicho, repito lo del inicio: entre más pienso en esta historia, más me disgusta. Los personajes pierden coherencia, y los nuevos no logran compensar esa pérdida, en especial Lochlann, cuyo desarrollo y romance se apoyan casi por completo en tropos poco trabajados. El abuso familiar se expone, pero nunca se confronta ni se castiga. El villano carece de motivación real y actúa en contradicción con las reglas del propio mundo mágico, y las consecuencias se aplican de forma selectiva según convenga a la trama. A esto se suma un romance apresurado y poco convincente, una representación de la realeza que rompe constantemente su propia solemnidad y decisiones narrativas que castigan a personajes por actos ajenos mientras ignoran responsabilidades evidentes.
Por estas razones, no podría decir que recomiende Go Luck Yourself.
As the son of Hades, Nico di Angelo has been through so much, from the premature deaths of his mother and sister, to being outed against his will, to losing his friend Jason during the trials of Apollo. But there is a ray of sunshine in his life–literally: his boyfriend, Will Solace, the son of Apollo. Together the two demigods can overcome any obstacle or foe. At least, that’s been the case so far...
Now Nico is being plagued by a voice calling out to him from Tartarus, the lowest part of the Underworld. He thinks he knows who it is: a reformed Titan named Bob whom Percy and Annabeth had to leave behind when they escaped Hades’s realm. Nico’s dreams and Rachel Dare’s latest prophecy leave little doubt in Nico’s mind that Bob is in some kind of trouble. Nico has to go on this quest, whether Mr. D and Chiron like it or not. And of course Will insists on coming with. But can a being made of light survive in the darkest part of the world? and what does the prophecy mean that Nico will have to “leave something of equal value behind?”
Una nueva obra dentro del universo de Percy Jackson vio la luz en el año 2023, esta vez siguiendo a uno de los personajes más queridos por la mayoría de los lectores, Nico di Angelo, un semidiós que ha dado bastante de que hablar desde su primera aparición en la saga y que, para muchos, yo incluida, era uno de los mejores desarrollos dentro de la obra. En la actualidad, con un total de 59.688 puntuaciones en GoodReads, The Sun and the Star cuenta con un promedio de calificación de 4.19 estrellas, es decir que tuvo una recepción increíble por parte del público que ya era fan del mundo desarrollado por Rick Riordan.
Este libro contiene los siguientes posibles triggers, aunque teniendo en cuenta que es una obra middle grade, están bastante diluídos: Abuso de poder, abuso de niños (dioses siendo dioses), amnesia, asesinato, cautiverio y confinamiento, familiares abusivos, intento de asesinato, manipulación, muerte animal, padres abusivos, pérdida de memoria a corto plazo, tortura, uso de armas, violencia y, de alguna forma, padres adolescentes.
Cuando les diga que a mí no me ha gustado en lo absoluto, nos hacemos los sorprendidos. Es mi maldición el que no me gusten los libros que otros aman. Y en esta ocasión en particular, de hecho, me ha dolido bastante, pues, como ya dije, Nico es mi personaje favorito en todo el universo de Percy Jackson. Yo le armaría un altar, yo lo adoraría de rodillas. Y, sin embargo, a lo largo del desarrollo de esta obra, quise enterrarlo a él, y a todos los personajes, en lo más profundo del tártaro.
Finalizando las pruebas de Apolo, nos enteramos de que Nico sintió un llamado desde el Inframundo. A pesar de que me emocioné de sobremanera pensando que se trataba de Jason, se nos revela que, en realidad, se trata de Bob, quien quedó atrapado en el tártaro desde la saga de la profecía de los siete. Nico, creyéndose responsable de él, decide volver a enfrentarse a la pesadilla que fue su estancia en ese lugar, junto a su novio, Will Solace, hijo de Apolo, pero las cosas no van a ser tan fáciles, pues la profecía que se les fue dada anuncia que, para rescatar a Bob, algo de igual valor deberá ser dejado atrás.
¿Por dónde me empiezo a quejar?
Cuando intenté leer este libro la primera vez, por allá en el 2023, estaba pasando una etapa de #Jasico muy hardcore y pensé que por eso no lograba hacer que me gustara.
Quiero aclarar que Will nunca me cayó mal en el canon, me encantaban sus pequeños esbozos de relación con Nico, porque, como a todo el mundo, me encanta la idea de opuestos que se atraen y que son perfectos el uno para el otro, aunque Paolo, ejem. Pero, cuando comencé con esta historia (todavía hablo de la primera vez), no había nada bonito en Will… Incluso logró caerme mal. Y, de nuevo, pensé que esa era mi etapa de Jason Grace hablando, pero no… parece que, en efecto, han hecho de Will un personaje terrible.
Y mira, era difícil hacer eso, porque de él tenemos tan poco en el canon, que no estábamos ante la posibilidad de arruinar una personalidad. La cuestión es que ni siquiera supieron construir una que no diera ganas de estamparle un botellazo en la cara. Es como si ni siquiera tuviera un filtro en la boca, crítica todo por el puro placer de hacerlo y sin importar quién se encuentre al frente. Sumado a eso, de repente es una mamá sobreprotectora que no deja que Nico mueva un dedo, cuando en lo poco que vemos de él en los libros anteriores, sí, se preocupaba, pero también dejaba que Nico usara su poder.
Luego, también está la parte en la que se deshace en halagos para con Perséfone, llamándola la persona más guapa que ha visto en la vida, se le cae la baba y lo repite mil veces, y tiene el descaro de preguntarle a Nico si está celoso de que la encuentre guapa, cuando Nico nos ha dicho mil veces que la ve como su madrastra. Y sí, es raro que tu novio esté encantado con tu madrastra, y aunque sí es normal que las personas encontremos a otras atractivas, no existe descaro más grande que hacerlo de la misma forma que Will lo hizo frente a su novio emo, depresivo y que nunca se ha creído suficiente debido al trauma por abandono que se carga. Claro que, esto ya es algo que se veía venir desde la saga de Apolo (Paolo, ejem, x2), por lo que se podría decir que Will es una muy buena representación de lo que es un semidios griego clásico: le va a todo en todo momento.
No es el único que lo tiene todo mal.
¿Nico? Dios, debe ser otro personaje. Solo utilizaron su nombre. ¡Quiero a mi hijo de vuelta! Me siento como en esas películas de terror, cuando algo posee al niño de la casa y la madre lo sabe, pero no tiene ni idea de qué hacer para arreglarlo. Bueno, esa soy.
Nico siempre ha sido una mezcla encantadora entre un exterior frío y despreocupado, con un interior cálido y con muchos traumas. Pero mucho de eso se queda relegado, no vemos a Nico como un guerrero fuerte y capaz, que ha pasado por dos guerras antes de tan siquiera tener 18 años, en su lugar vemos un chico al que sus miedos le ganan, incapaz de enfrentar sus problemas y que llora y huye en cada uno de los arcos de la novela, como si no hubiera entrenado por años con su espada, como si no fuera la razón por la que los semidioses tuvieron una oportunidad en ambas peleas. Claro, sigue teniendo una inclinación encantadora por lo oscuro y lo que los demás rechazan, pero se siente diluido, y al mismo tiempo exagerado, al punto de que, en un momento casi prefirió dejarse matar, porque quería salvar un alma del tártaro. La misma que lo quería matar a él. Cositas.
“For your mind to heal, your body must also"
¿Y saben? Creo que el problema es, de forma genuina, el Solangelo, o Will, porque hubo dos capítulos en los que estuvieron separados y, de pronto, el punto de vista de Nico fue tan genial, de repente se sentía como si fuera Rick Riordan escribiendo sobre el personaje que tanto amamos, con sus juegos de palabras ingeniosos, sus momentos ridículos, pero divertidos. Fue un respiro inesperado, me hizo preguntarme por qué el resto de la obra no podía contar con los mismos tintes encantadores, y es que lo demás es un suplicio.
Para ser sincera, la relación establecida entre ambos me disgustó sobremanera. No tiene una base firme, que creo es lo que muchos esperábamos al venir a este libro, que nos mostraran cómo se había formado su relación y tener indicios de cómo la llevan en un día normal. Pero, por un lado, se dedicaron a contarnos, en lugar de mostrarnos, que estaban diseñados el uno para el otro, porque se complementaban sus aspectos más oscuros con sus aspectos más luminosos. Y, por el otro, aquello que sí nos mostraron de su relación fue peleas, porque Will aborrece todo lo relacionado a la oscuridad, cosa que, oh, Nico es. A lo largo de toda la historia, yo solo podía pensar "si se odian tanto, por qué están juntos".
Hablemos también de los huecos argumentales, ujum. No es que los libros previos de Rick Riordan no tuvieran su propia dosis de "me olvidé y taché", es solo que no estaban tan marcados. Es como si cada párrafo de esta historia negara el canon previamente escrito, todos sus personajes son sombras de lo que alguna vez fueron. Percy, Annabeth, Quiron, el señor D., que de repente es agradable y no se equivoca con el nombre de Nico, que es la única persona a la que nombra en toda la obra, la verdad. La única que no logra valer en su breve aparición es Sally Jackson y, bueno, era difícil arruinarla con solo dos diálogos, pero hubo temor genuino de mi parte.
Aquí algunos de mis favoritos:
“Nico missed the other demigods, like Percy and Annabeth and Jason, even if he wasn't sure they missed him.”
― The Sun and the Star, capítulo 17
Este pertenece a un fragmento de memoria de cuando Nico va por primera vez al tártaro, y tiene la desfachatez de decir que extraña a Jason, cuando en realidad nunca tuvimos indicios de que se conocieran antes del Argo II. Vamos a intentar solventar esto pensando que se conocieron antes de la pérdida de memoria y, como Nico es un mártir, jamás se lo dijo a nadie.
“I remember how sad I was when you left to go find Percy," Will said to Nico. "When he disappeared."
"You rere sad? But... did we even know each other then?"
"Maybe not as close friends or anything, but... but I was drawn to you. Maybe it was because you were so mysterious. Maybe it was because you kept pushing everyone away whenever they tried to be your friend."
"Not a lot of people tried to be my friend in those days," said Nico.
"That's not true!" said Will, and for a moment his energy seemed to come back. "Plenty of us tried to be friendly to you, and you always had an excuse or a mean remark ready for us."”
― The Sun and the Star, capítulo 8
O aquí, cuando Will intenta gaslightear a Nico diciéndole que, en realidad, medio campamento quería ser amigo suyo, cuando a lo largo de los libros vimos cómo su apariencia y poder les causaba desagrado. No es en vano que, las personas que realmente intentaron ser amigas suyas, como Jason o Reyna, lo lograron, mientras los demás no. Ellos ni siquiera pusieron tanto esfuerzo y Nico los adora, así que no creo que los demás le hayan dirigido una palabra. Es más, al mismo Will ni siquiera le costó tanto hacer que Nico lo tratara como un amigo, así que, en qué nos basamos para decir que el problema de Nico era su personalidad oscura.
Es que, incluso lo vemos a lo largo de esta historia, cómo Will pretende que, a través de él, Nico deje de lado su esencia, su oscuridad, para que puedan encajar. Quizás no es algo que se diga en palabras textuales, pero la crítica constante de Will a todo lo que es Nico, la oscuridad, el inframundo, los chistes sobre muerte, los propios poderes del semidiós, llega a dar a entender esa idea. Incluso en uno de los arcos, Will tiene una conversación con Perséfone y le pregunta cómo pudo aceptar la oscuridad de Hades, porque él no cree poder hacer eso con Nico. La respuesta no se las doy, pero quiero que entiendan lo marcado que es el desagrado por la naturaleza Nico, como para que justo él venga a decir que muchas personas querían ser sus amigas, pero que él no les dejaba acercarse.
“Taking advantage of the creature's disorientation, he scrambled forward and drove his blade through its chest.
The creature wailed. "I just regenerated!" she screamed. "Come on!"
Then she crumbled into clumps of dust that broke apart in the goo"
No sé si soy yo, pero sentí que el estilo de los dos autores no se mezclaba de la forma que debería, lo que llevaba a situaciones muy incómodas, pues interpretaban a los personajes y sus relaciones de formas muy diferentes, por lo que hubo momentos en que los personajes decían algo y lo negaban al siguiente capítulo.
Esto también se vio muy marcado porque uno de los autores, yo apuesto por Mark Oshiro, tenía la desagradable costumbre de indicarnos cuando un personaje estaba soñando, mientras el otro simplemente lo hacía pasar sin darnos aviso, lo que debería ser la norma. Esto no solo era molesto porque, en lo personal, me sacaba de mi ritmo de lectura, sino que me hacía pensar que el autor nos cree lo suficientemente tontos como para no darnos cuenta de que nos encontramos ante una secuencia de sueño.
Creo que no se necesita hacer tanto énfasis en que están soñando. Creo.
Quiero decir, lo podrían justificar como que es un libro middle grade y no quieren que los jóvenes lectores no entiendan que EL SUEÑO SE TRATA DE UN SUEÑO, pero es quela serie original de Percy Jackson también era dedicada a un público joven y, aunque tenía un humor idiota, jamás llegó a tratar a sus lectores como tales. Por eso le tiro la culpa a Oshiro, porque no conozco su trabajo en solitario y alguien debe llevarse las reprimendas. El mismo tipo de anuncio extraño sucede en algunos de los flashbacks y, gente, es horrible.
Teniendo en cuenta que la mitad de este libro es recordar asuntos del pasado, pueden imaginarse lo molesta que me tenía el cambio de perspectivas constante.
La mitad restante también se dividió en dos, una parte para contarnos (sin mostrarnos) cómo es la relación de Will y Nico, y la otra parte para que hicieran su viajecito turisteado al Tártaro.
Hablo de hacer turismo porque, ejem, tanto hemos visto sobre el Tártaro siendo el peor lugar en el que podría caer un semidiós, dónde los monstruos cada segundo se están regenerando, y donde nadie es un amigo, para que a Will se le ocurriera que iba a ir allí sin un arma, porque oh, dioses míos, él es un sanador, no un asesino. Vamos a obviar que todo lo que hay allá abajo quiere acabar con él, y mandarlo de todas formas como apoyo moral.
Cuando leía sobre eso, me los imaginaba tal que así:
Will: "Sí, cuando nos ataquen monstruos, me escondo detrás del primer arbusto seco que vea y dejo que Nico se encargue de todo, preocupándose por él mismo Y POR MÍ 😀"
Y Nico tipo: "Sí, cariño, porque soy el Rey Fantasma y puedo con todo. Con todo menos lostraumas de abandono 😀"
Hilarante. Todavía tiene la desfachatez de decir, cuando Nico está en peligro, "Voy a ir a salvar a mi novio" ¿Con qué mi vida, con qué? Estaba más muerto que vivo, además, porque tú sabes, un hijo de Apolo sin sol. Es su kryptonita. Así que no solo iba sin arma, sino que estuvo moribundo por la totalidad de la historia, y además se la pasaba criticando todo lo que a Nico le gustaba. Ah, sí, ni siquiera sirvió de apoyo moral.
Hablando de " salvar a mi novio", sabían que se refieren a ellos así 102 veces en la obra. Teniendo en cuenta que la serie de la profecía de los siete tenía varias parejas establecidas y dicha palabra no aparece ni la mitad de las veces, vamos a echarle la culpa, otra vez, a Oshiro. Al pobrecito le culpo de todos los males habidos y por haber. Y el problema no es en sí que se llamen novios, eso son. El problema es que las oraciones eran del tipo: "El novio de Will, Nico, saltó", "Will, el novio de Nico, estaba pálido". Sí, amor, no hay más novios, tampoco hay más Wills o Nicos, sabemos a quiénes se refieren, basta. Es como si debieran aclararnos cada rato que están en una relación, probablemente porque no hicieron un muy buen trabajo desarrollándola sin que pareciera que preferirían estar con cualquier otra persona.
Para resumir un poco, The Sun and the Star se lee un poco como un mal fanfic. Desde el cambio en todos y cada uno de sus personajes, hasta una trama aburrida, llena de huecos argumentales, y que no cumple con establecer lazos de ninguna clase entre sus lectores y sus personajes, todo parece hecho con prisas y sin ningún cariño por las sagas anteriores pertenecientes al mismo universo. Por razones como esas, no considero que se deba considerar canon dentro del mundo y, por tanto, yo misma la tomaré como eso: una mala obra hecha por fans. Dicho esto, no me atrevo a recomendarla.
Vamos a terminar esto hablando de cuatro cositas más.
Por un lado, los cacodeimons. Que sepan, además, que si no le he puesto solo una estrella a estos libros es por su breve y muy dulce aparición, pues desde que se subieron a la barca con Will y Nico se me hicieron las cositas más adorables que hubo en la obra.
Los cacodeimons, por si no leyeron esta historia y están aquí por el placer del chisme, son unos demonios nacidos de Nyx, que hizo a obra y semejanza de las emociones negativas de Nico di Angelo. Es decir, a nuestro semidiós emo le tocó ser papá adolescente y sin mucho consentimiento, o conocimiento de causa. Y, aunque son muy lindos, no quita del plato que, en un libro para niños, una diosa primordial de quién sabe cuántos milenios de existencia, tuvo bebés demoniacos con un adolescente. Qué turbio. Muy clásico, pero muy turbio.
Por otro lado, la profecía se leía tal que así:
“Go foth and find the one who calls out your name,
Who suffers and despairs for refusing to remain;
There leave something of equal value behind,
Or your body and soul no one will ever find.”
― The Sun and the Star, capítulo 5
Que no solo suena demasiado infantil, sino que también es demasiado obvio sobre qué deben hacer. La cuestión es. Ambos deciden embarcarse a este viaje porque es para salvar a Bob, y mencionan que la vida de un Titán no es comparable a la vida de unos semidioses, así que no tendrían que quedarse atrás de ninguna manera. No saben lo que tienen que dejar, pero de alguna forma no van a ser ellos mismos.
Lo que terminan dejando es nada más y nada menos que las emociones negativas del pasado, lo que les permite seguir creciendo como personas y cambiar... Que no, tampoco es comparable con un Titán, pero de alguna forma les funcionó.
Demos otro giro, digamos que la profecía no se refería al cuerpo físico de Bob, digamos que se refería a sus propios sentimientos de cambio, de no querer su antiguo yo. Para eso, considero que debería tener sus recuerdos pasados, puesto que, si quieres ser una mejor versión de ti mismo, deberías poder conocer qué aspectos de ti quieres cambiar, no aceptar de forma ciega lo que otros han puesto sobre ti, así vives de expectativas, no de realidades, ni de las vivencias que te forman. En este sentido, tendría valor que Nico deje atrás esas emociones malas, pero, de nuevo, son las cosas que lo forman, así que yo considero que han perdido demasiado y no de forma clara, siendo la profecía muy, muy mala. Además, no estoy segura de que las vivencias y emociones de un Titán de miles de años sean comparables a las de un adolescente que ni es mayor de edad.
¡Pero esto tiene sentido! Ya que no es una profecía real, es una enviada por el mismísimo Hades, quien ya no entiendo si quiere ser un buen padre o solo un dios griego común, otra vez colocando a su hijo en una situación arriesgada cuando podría haberlo hecho todo él. Solo me pregunto si Apolo no se habrá enojado demasiado, sabiendo que utilizo a Rachel Elizabeth Dare, un oráculo en toda regla, como uno de los catalizadores para vomitar constantemente la profecía falsa hasta que Nico hizo caso. Formas de acoso.
Al final de la historia, Nico llama a Piper para hablar sobre Jason y decirle que quiere ser su amigo. Y no lo soporté. Por un lado, porque bien saben los que me conocen que Piper me cae muy, muy mal. Por otro, porque esto no es Nico, cero por ciento Nico, mucho OOC detectado. Y, por último, porque Piper es la llamada menos probable. Existen Hazel, ¡Reyna! Me lo imagino hablando con Reyna, quien conoció a Jason antes y después de la pérdida de memoria, que debe estar destrozada. Con Hazel, que es su hermana, y una de las pocas personas que lo entiende de forma genuina. ¿Qué tal encontrarse con Talía y tener un corazón abierto sobre cómo perdieron a sus hermanos de forma tan injusta, quizás? Pero Piper... Decepcionada, pero visto lo otro, no sorprendida.