How to Write Romantasy
Por Jenna Moreci ‧ 2025
No Ficción
Aprende el arte de crear una novela de romantasy imposible de soltar con esta guía fácil de seguir de la experta en escritura y reconocida autora de The Savior’s Series, Jenna Moreci.
En How to Write Romantasy, Moreci te lleva desde esa primera chispa de inspiración hasta la resolución de tu novela, asegurándose de que incluyas todos los elementos clave en el camino. Los capítulos están organizados en torno a puntos específicos de la trama, habilidades necesarias y preguntas frecuentes, y cubren temas como construir un marco de fantasía sólido, crear personajes cautivadores, dominar el arte de la tensión romántica y lograr un final feliz satisfactorio. Cada capítulo incluye un resumen para que puedas consultarlo rápidamente.
Aprenderás a:
• Unir la trama fantástica con la historia romántica
• Escribir un libro comercial que encante a los lectores de romantasy
• Crear una pareja “shippeable” que haga suspirar a los fans
• Desarrollar química romántica y física creíble
• Marcar el ritmo de la historia si estás escribiendo una serie
Con una buena dosis de humor, los métodos claros y sencillos de Moreci resultan accesibles para escritores de todos los niveles de experiencia. Con How to Write Romantasy, terminarás con una comprensión más profunda del género y muchísima inspiración para crear tu propia novela de romantasy.
Recibí un ARC por parte de Netgalley a cambio de una opinión honesta
Jenna Moreci es una booktuber quien, al parecer, tiene un amplio recorrido tanto en la lectura, como en la escritura, de este subgénero que ha surgido en los últimos años como su propia categoría. En el 2025, después de compartir su sabiduría durante años en youtube, decidió que lo suyo iba más por el lado de crear un libro que pudiera recopilar todo lo que había aprendido como lectora y creadora, siendo así como nace How to Write Romantasy, logrando la sorprendente calificación promedio de 4.17 en goodreads, con un total de 139 ratings, y lo cierto es que, a mi parecer, nadie está criticando esta obra por el hecho de que Jenna es famosa en su nicho.
Creo haberlo dicho en un par de oportunidades, pero nunca está demás decir que accedí a este libro no porque me interesase escribir una novela romantasy, sino porque quería saber cuáles son los aspectos que logran que una obra se clasifique bajo ese género, más allá de esa cosa de los porcentajes que todo el mundo repite.
No les voy a mentir, he sido una gran detractora de utilizar la palabra durante un período de tiempo considerable, porque como mujer que escribe fantasía, y teniendo en cuenta que siempre se ha depreciado nuestra habilidad para escribir mundos fantásticos sólidos y memorables, siendo un campo dominado por los hombres, me duele un poco que se quiera eliminar el factor del análisis de la ecuación, reduciendo el desarrollo al mínimo a favor de priorizar las relaciones románticas cuestionables y celebrarlo porque, por fin hay una categoría de fantasía escrita por solo mujeres con protagonistas mujeres.
En todo caso, también soy consciente de que el lenguaje cambia y que nada me gano yendo en contra de esa realidad, por lo que finalmente terminé adoptando el término, aunque evitándolo siempre que puedo. Al menos ya no me causa incomodidad excesiva cada vez que lo oigo.
En primer lugar, considero que el romantasy es un subgénero con muchas dificultades para ser definido (lo que le sucede a la literatura en general), al punto de que hay que delimitar primero lo que no es, para que nos quede un margen, quizá algo ambiguo, sobre el cual trabajar. Eso es precisamente lo que hace Moreci, quedando algo así:
El romantasy se centra en el romance; sin embargo, no es un libro de romance puro, puesto que también transcurre en un mundo fantástico. Y se aleja de ser fantasía tradicional porque, aunque el mundo debe desarrollarse, dicho desarrollo no puede superar al de la relación de la pareja. Y, antes de que se me olvide, el final del libro debe ser feliz: no hay cabida para resoluciones tristes, pues eso ya sería un drama (aunque ya no solemos usar el drama como subcategoría, sino como un calificativo entre tantos —al estilo «el libro estuvo muy bueno, mucho dramita»—, aquí es necesario traerlo a la mesa, no vaya a ser que se nos dé por escribir un romantasy en el que la pareja termine separada).
Moreci vuelve a recurrir a los porcentajes para lograr aproximarse a lo que es el romantasy, lo que, con sinceridad, me dejó bastante decepcionada.
El resto del libro no es tanto para aprender a escribir romantasy, sino para aprender a escribir. Desde la creación de fichas de personaje, cómo hacer que tu ship sea interesante y la favorita de las lectoras de romance: escribir al interés amoroso perfecto, al que se le puede perdonar todo, menos una infidelidad. Nada malo, pero tampoco extraordinario, sobre todo teniendo en cuenta que, si te interesa escribir sobre un género como el romantasy, probablemente ya eres un lector y todo el conocimiento que Moreci entrega es tan básico que, si has leído al menos tres libros en tu vida, sin importar de qué género sean, ya vas a saber, de antemano, todo lo que ella está diciendo.
Si bien no la puedo criticar por esto, todavía hay dos actitudes que adopta a lo largo de la obra que me han dejado muy conflictuada.
ESCRIBE SOLO LO QUE EL PÚBLICO PIDE
No es una oración que diga como tal en la obra, pero sí una que se sobre entiende en muchos momentos de la misma.
Si quieres innovar, haciendo que el libro tome giros distintos a los que te estoy planteando aquí, entonces debes replantearte si lo que quieres escribir es un romantasy, porque los lectores no quieren leer eso.
Tu fuente de inspiración principal es buscar lo que los lectores de tiktok están leyendo, así sabrás qué tipo de historia escribir.
Y yo que pensaba que me estaban vendiendo una obra para entender las delicadezas de un subgénero particular, no un manual para ser un best seller con otro libro genérico que las masas van a olvidar en uno o dos meses a favor del siguiente copia y pega.
A decir verdad, no es que yo tenga algo en contra de los libros comerciales, porque he leído muchos en mi vida y la mayoría los he disfrutado, pero la forma de Moreci de decir las cosas, me hace entender, aunque quizás no era su intención, que las ventas prevalecen sobre la inspiración y los deseos de contar una historia con núcleo, que deje algo en las personas, que sea algo más allá de otro Alas de Sangre, con mundos aparentemente bastos, pero que nunca llegan a explorarse; con mapas de ciudades que nunca tienen relevancia en el desarrollo de la historia, que ni siquiera se mencionan, solo para hacer sentir que hay profundidad en tu historia, que todavía hay cosas por explorar; mientras el libro, de seiscientas páginas, se basa solo en la protagonista femenina metida en su cabeza, pensando en el protagonista masculino, en cuánto se odian mutuamente, aunque los lectores detectamos la tensión sexual desde el segundo uno.
Cuántos libros replicando esta misma fórmula salieron, y cuántos fueron igual de populares. Para la primera pregunta, un montón; para la segunda, ninguno.
Y si tuvieron éxito, por cuánto tiempo fue. Uno, dos meses, como máximo.
Como ejemplo de una autora que se centra en el romantasy de temporada, solo nos basta recordar a la famosa Jennifer L. Armentrout, que ha usado la formula en toda su carrera. Primero, con la saga Lux, que los lectores solían comparar bastante con Crepúsculo y la cual fue muy famosa. En su momento. Hoy no la recuerda nadie.
Con el nuevo boom del romantasy, trajo a la mesa From Blood and Ash, una obra con un desarrollo de mundo terrible, pero que encajaba bastante con el priorizar el romance (o el sexo) y fingir que había un núcleo poderoso detrás. Hoy tampoco se ve a nadie hablando de ella, a pesar de que la mayoría la declaraba la mejor obra del momento.
Desapareció. Porque la fórmula de Armentrout siempre ha sido la de seguir la tendencia, cosa que funciona para vender, pero jamás para consolidarte.
Y si el objetivo es vender, está bien: no hay nada inherentemente reprochable en ello. Pero, para mí, la literatura es otra cosa: mímesis, comunicación, creación de vida. Y de eso encuentro muy poco en buena parte de este subgénero.
Y PARA EL EJEMPLOOOO... MI PROPIA OBRA
¿Y sabían que el ejemplo de todo lo que Moreci escribe está en su última publicación de ficción? Vayan a leerla, para que se den cuenta de cómo es que se escribe un buen romantasy. O eso dice ella.
Yo, claro, no iba a ir a comprar su libro, porque me parece una publicidad bastante descarada. Por supuesto, está bien que promocione su propia obra dentro de otros de sus trabajos, pero, al final del día, me está vendiendo un libro de “cómo hacer” cuyos ejemplos remiten únicamente a su propia novela, la cual, seamos honestos, no es precisamente un referente universal. Existiendo tanta literatura sobre el tema, incluso Crepúsculo funciona como un ejemplo infalible que, al menos, tres cuartas partes de sus lectores reconocerían.
Así que, en lugar de leer su libro, me fui a revisar las reseñas que tenía en Goodreads y, oh, sorpresa: al parecer, no sigue sus propias enseñanzas, algo que muchos lectores le recriminaban. Con bastante razón.
Porque, personalmente, soy muy partidaria de que, si predicas y criticas otras obras por errores que tú misma cometes, mientras vendes tu creación como lo mejor del mercado, el peso de esa contradicción te debe caer encima. Muejejejeje.
Cuando una se acerca a una obra de este tipo esperando una exploración más fina del subgénero, de sus posibilidades narrativas o de sus tensiones internas, lo que encuentra es, más bien, una hoja de ruta para replicar tendencias probadas. Eficaz, sí. Inspirador… bastante menos.
El romantasy, como cualquier género literario, podría ser un terreno fértil para la experimentación, la hibridación y la construcción de mundos memorables. Pero si la conversación se reduce únicamente a qué está vendiendo en TikTok este mes, el riesgo no es que salgan libros comerciales, eso siempre ha pasado, sino que terminemos confundiendo fórmula con oficio y tendencia con literatura.
En conclusión, How to Write Romantasy cumple, pero no necesariamente con lo que yo esperaba. Funciona como una guía introductoria para quien apenas se asoma al mundo de la escritura comercial y quiere entender qué está funcionando ahora mismo en el mercado. En ese sentido, Moreci no engaña: el libro es claro, directo y coherente con la lógica que defiende.
Que cada quien escriba lo que quiera, por supuesto. Que cada quien persiga ventas, nichos o algoritmos si así lo decide. Pero, para quienes seguimos buscando en la ficción algo más que el siguiente fenómeno de temporada, esta obra se queda corta.

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